El lugar perfecto para un viaje de ida y vuelta. Ya sea que busques relajarte bajo el sol, un poco de aventura, contacto con la naturaleza, o la oportunidad de visitar un museo bajo el mar, pasar un día en Isla Mujeres te dará todo lo que buscas y más.

Cuando vivía en Cancún solía visitar Isla Mujeres constantemente. Ahora que vivo en Playa del Carmen me muevo más a lo largo de la Riviera Maya. Sin embargo, hace un mes me invitaron a pasar un día en Isla Mujeres. Por un momento pensé en rechazar la invitación a causa de la distancia. En menos de un minuto cambié de parecer. Bastó con traer a mi memoria imágenes de su mágico atardecer, su deliciosa comida y el recuerdo de los cardúmenes multicolores paseando frente a mi visor.

La Llegada

Nos aventuramos en el autobús ADO que va de Playa del Carmen a Cancún, pues es la mejor forma para llegar a Isla Mujeres. Al llegar, solo tuvimos que salir de la estación y cruzar la avenida Tulum para tomar un colectivo (Ruta 1 urbano) que nos llevó hasta Puerto Juárez en solo 15 minutos. A unos pasos de su parada se encuentra el embarcadero.

El viaje redondo en ferry tiene un costo de 300 pesos (250 niños) con salidas diarias, cada media hora a partir de las 5:00 a.m. hasta las 9:30 p.m. y luego cada hora hasta las 11:30 p.m. La embarcación cuenta con dos niveles, la parte de abajo esta cubierta y tiene aire acondicionado, la de arriba es al aire libre y es la más popular entre los turistas gracias a la espectacular vista del turquesa del Caribe. Los 20 minutos de recorrido se disfrutan mucho más en la parte de arriba. Con la brisa despeinándote, el paisaje azulado, y las olas salpicándote un poco al chocar contra el barco, el viaje se hace más ameno.

Al llegar a Isla, como suelen llamarla los lugareños, tomamos nuevamente un barco para ir al MUSA. No estoy segura si mis manos sudaban por la emoción o por el calor. No había tenido la experiencia de visitar el Museo Subacuático de Arte que “abrió sus puertas” desde el 2010. Ahí, el escultor británico Jason deCaires Tyler colocó 500 piezas de tamaño real. Su obra ha ganado reconocimiento internacional por su originalidad y las esculturas han creado arrecifes artificiales que ahora son habitados por la vida marina. Hoy por hoy, MUSA es una de las atracciones de arte artificial submarino más grandes y ambiciosas del mundo.

El tour que tomamos comenzó por llevarnos a Playa Norte. Más que una playa es una alberca natural. Sus extensiones de fina arena blanca son un escenario perfecto para relajarse y disfrutar bajo el sol. A menos de 50 metros de la orilla se encuentra un arrecife rodeado de peces de colores. La vista es mucho más espectacular con un visor y un snorkel, pero sus aguas son tan claras que no es del todo necesario.

Para calmar el hambre, disfrutamos del más fresco ceviche de mariscos cuyo sabor combinaba perfecto con el relajado ambiente.

El Farito

Nos embarcamos de nuevo y fuimos directo al Farito. No solo vimos otro remolino de peces y arrecifes. En este mágico lugar pudimos entrar en contacto con la vida marina, pues los peces se acercaron tanto a nosotros que incluso pudimos sentir uno que otro beso en los pies. Por si fuera poco, en ese maravilloso escenario se encuentra sumergida “la cruz de la bahía”, la cual parece estar siendo conquistada por corales y devorada por pequeños y coloridos pececillos.

Al subir al barco nos dirigimos a Los Manchones, en la punta sur de la isla. El viaje no es tan tranquilo. En esta parte de la isla, las olas suelen alcanzar los dos metros de altura. Por un momento pensé que nuestro pequeña embarcación no resistiría y la tempestad nos volcaría. La aventura cardiaca no duró mucho, habíamos llegado a MUSA.

El MUSA

Con solo bajar la vista con el visor se puede admirar una obra de arte única y maravillosa. Cientos de estatuas de piedra en lo profundo del mar se asoman de manera mágica y dan hogar a miles de especies marinas. El arte y la naturaleza se funden en uno creando una interacción inigualable. El museo se disfruta mucho más buceando que haciendo snorkel, pues las esculturas se encuentran a unos 10 metros debajo de la superficie.

MUSA Cancun Isla Mujeres - Viva Playa

Salí hechizada. ¡Y pensar que casi me pierdo esta experiencia por mera flojera! El tour terminó en Playa Tiburón, donde nos esperaba la comida. Un delicioso y tradicional pescado a la tikin-xic fue el protagonista de  nuestro menú. ¡La manera perfecta de terminar esta experiencia!

El Regreso a la Isla

Al caer la tarde, lo mejor es ir a la parte norte de la isla. Ahí, desde un columpio en algún pequeño y rústico bar de playa se puede admirar la tarde caer. Antes de que el sol se esconda tras el mar, deja en el cielo y el agua un maravilloso espectáculo de colores pastel. ¡Un paisaje que enamora!

Por la noche, antes de regresar, caminamos por el pintoresco centro de Isla Mujeres. Además de sus coloridas casas, hay una gran variedad de tiendas, restaurantes de comida típica e internacionales. Nosotros entramos un momento en un bar donde se escuchaban ritmos isleños, pero también encuentras lugares con jazz, trova y hasta shows caribeños.

¿Conoces Isla Mujeres? ¡Déjanos tus recomendaciones! ¿Cuáles son tus lugares favoritos?

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